
… Que estábamos subidas aquí las dos en un pinar en mitad de la nada y nos hemos dado cuenta, entre cerveza y cerveza, de que no hemos contado nada del PIR. Y que fuimos. Y que estuvo muy bien, salvado el susto inicial de que pensábamos que no había nada cuando llegamos, y nos lanzamos como locos a buscar el sonido de una gaita lejana que resultó ser el pitido de una ambulancia reculando.
Jajaja, primera tanda de risas.
Al final encontramos la ronda que buscábamos. Y la seguimos, y bailamos a pesar del enfurruñe de la más pequeña (sí, también se vinieron los niños). De hecho, nos vino muy bien la reciente instalación del wc sin instalar (jajajaja, segunda tanda de risas) que lo puedes utilizar, pero no sentarte, tal y como reza el cartel: “¿Andas suelt@? Cuidado, este WC también!”.
El sábado ya fue mejor, con tiempo de recorrer el mercadillo y deleitarnos con la artesanía que ofrecían: Queso, sidra y otras gaitas… (jajaja, tercera tanda de risas).
El domingo el grupo se dividió, y mientras unos se fueron a disfrutar del “paloteau” otros se fueron a divertirse con el “chapoteau” en una poza en el Osia. Todos felices y contentos.
Volveremos. Y no es una amenaza.
Jajaja (última –por ahora- carcajada).
Aupaedurne y Begoña en mitad de la nada.