jueves, 2 de julio de 2009

Bisaurín, por fin

Dos años. Dos años es lo que nos ha costado subir al Bisaurín. No, no es que hayamos marcado el record en subida lenta a un monte , ni que hayamos pasado dos años colgados de sus laderas, no. Pero sí hace más de dos años que alguien nos comentó la posibilidad de subir al Bisaurín para San Juan, posibilidad que luego se frustró y que hizo que anduviéramos con esa espinita clavada cada vez que el monte se asomaba al final del valle.


Tras un duro entrenamiento (Montemolín, ribera bajísima del Gállego y Alcampo...) y una noche previa de concienciación a base de pacharán y orujo, nos calzamos las botas los tres de siempre, con la participación estelar de Eusebio, digoooo, Eustaquio, estoooo, Esteban, eso. Y allá que fuimos, eso sí tarde. Total, después de dos años de espera, nos podíamos permitir el lujo de salir con una hora de retraso...

Un sábado de finales de junio, el Bisaurín tiene un punto de paseo Independencia. Es un trasiego interminable de gente de todas las condiciones, casi de 0 a 100 años, e idiomas, aunque en los saludos predominaba el "egunon" y el "aupa" (¿cómo lo sabían?). Subiendo pasas de la sensación de que te van a aparecer Pedro con las cabras o Julie Andrews bailoteando y cantando a pleno pulmón "The sound of music" a un canchal lunar en el que a cada paso que das sólo piensas "Virgencita, que me quede como estoy". Subes despacio, no importa llegar antes sino llegar. Los egunones te dan ánimos cuando bajan. Y se agradecen.


Últimos pasos en el roquedo. Ya llegamos, ya. Ya estamos. Al noroeste, el castillo de Acher con su baluarte rojizo de permotrías; a lo lejos, al noeste, la chimenea volcánica del Midi d'Ossau. Al sur el valle del Osia con Jasa y Aragüés pequeños, muy pequeños. Y más y más cosas. Y mucha emoción. Y mucha alegría por estar, por fin, ahí arriba. Dos años después.





Comenzamos la bajada con esa misma alegría. Volvemos la vista atrás cuando llegamos al collado de Foratón y te asombras de por dónde acabas de ir. Seguimos bajando hasta el refugio, las piernas empiezan a flojear. Ya sabemos que cuando nos levantemos de comer andaremos como las muñecas de Famosa dirigiéndose al portal. Lo peor serán los sonidos guturales que emitiremos cada vez que entremos o salgamos del coche. Pero nadie nos quitará el brillo del Bisaurín de la mirada...

5 comentarios:

Eusebio dijo...

¡¡¡Por fin!!! por fin se me han pasado las agujetas, que descanso. y me estan entrando ganas de volver, solo el hombre tropieza dos veces, la mujer creo que no. Eusebio.

Anónimo dijo...

Jo, yo solo me acuerdo de nieve hasta las rodillas y de las agujetas en el cuello de mirar para arriba, alla en el 82 debio ser...;-)

Sánchez Mostolac, Alfonso dijo...

Vaya pues, con semejante entrenamiento no me extraña que coronaseis semejante cima. Si ahora hacéis un azud-torre del agua con parada en sólo dos o tres terrazas del Ebro creo que lo de cruzar Ordesa hasta la Cola de Caballo, comida, siesta y vuelta hasta el coche es pan comido. Aúpa.

Aupaedurne dijo...

Aúpa Alfonso. Tienes razón en ese entrenamiento de remontada del Ebro. Sin embargo, se te escapa un detalle y es q la hidratación, sobre todo en verano, es fundamental y si sólo paramos en dos o tres terrazas, podemos tener serios problemas de descompensaciones salinas. Creo q habría q completar el programa de paradas para alcanzar el objetivo en condiciones...

Begoña dijo...

Me parece una buena idea, Alfonso.Te apuntas? Propongo que la expedición sea nocturna.
Otra cosa: No has dejado claro si hay que subir a la torre.
Yo, si el ascensor no funciona, os espero en el bar.

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Sí, porfa :-D