domingo, 23 de noviembre de 2008

Caballo grande

Qué gran invento el teléfono. Esta semana Javier, el aparejadooor, ha pasado la visita de obra justo el día en que Jesús, el encargado, iba a Uncastillo a buscar la primera remesa de piezas especiales de piedra.

Javier ha constatado que las instrucciones que dejé la otra semana en una notita clavada a un precerco se habían seguido. Me pasará las fotos. Se han planteado también serias dudas sobre si mantener vista la piedra en la pared del baño: no se ven piedras sanas y son muy pequeñas. Me lo ha contado por teléfono.

Jesús tuvo que hacer dos viajes por que las piezas pesaban mucho. Y también me lo dijo por teléfono. No debían de caber todas en su vehículo o éste no tenía suficiente capacidad de carga.

Me había excedido por todos los lados. Había encargado una ménsula de más para el balcón (hay que ver hasta dónde llega el consumismo hoy en día). También por teléfono le indiqué que sólo colocara tres de las cuatro piezas (allí les llaman canetes, pero por el tamaño más bien son canes). Con la cuarta ya veremos qué hacemos.

Además los cabeceros son realmente tremendos (había hecho el pedido basándome en las dimensiones que me facilitaron los canteros y... De cada cabecero pueden sacarse dos!). A ver cómo los colocan en su sitio, donde no llega la grúa.
Como dijo Jesús, no saben cómo las colocarán pero las pondrán. Que no se me lesionen por favor los albañiles que no se me lesionen.

Ande o no ande...

Para los días que vienen dan mal tiempo. La cubierta todavía no está aún montada ni creo que llegue a colocarse antes de dos semanas. Pero al menos la fachada norte, con su alero, espero que esté hecha cuando haga la próxima visita.

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Sí, porfa :-D