Qué difícil es encontrar un rendimiento tan alto como el del equipo formado por estos aprendices de paleta. Kike, Cristina y Begoña dando el callo (yo, que soy muy fina, sólo di la ampolla), limpiando, rellenando de mortero y cepillando juntas en la mampostería desde la mañana (bien entrada) hasta la hora de la cena.
Curramos un montón, sí, pero también hicimos muchas, muchas risas, y más de un baile.
En breves volveremos a pulir las 2 ó 3 cosillas que quedan por rematar y a plasmar nuestras firmas en la pared terminada.



Animaos a colaborar, chicos, que esto marcha bien. No esperéis al final, que luego habrá overbooking.
Avisaré para próximas jornadas de puertas abiertas (queda mucha piedra por rejuntar...). De momento echamos el cierre y conectamos la alarma.
UÍUÍUÍUÍ...
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Sí, porfa :-D